El empleo de la estimulación temprana y una
correcta socialización pueden dar como resultado un perro mejor adaptado, más
sano e inteligente.
Recordemos que las diferencias de capacidades entre individuos - humanos y
perros - no se basan solamente en raíces genéticas: La mayoría parece
disponer y provenir de aquellas habilidades ejercidas, y no de los dones que
no se practican. Los investigadores han estudiado este fenómeno y buscan
nuevas vías para estimular en pos de acrecentar las habilidades propias y
naturales.
Algunos métodos producen efectos hasta el final de la vida, y muchas de las
diferencias entre individuos encuentran explicación en el uso sistemático de
la estimulación temprana. La clave consistiría en agregar una justa cantidad
de stress cuando joven, en plena formación, ni demasiado ni
poco.
Al nacer, los ojos y oídos del cachorro se hallan cerrados; su sistema
digestivo tiene limitada la capacidad, requiriendo periódicamente del estímulo
materno (La progenitora lo lame a fin de promover la digestión y evacuación).
En esta edad, el individuo canino sólo es capaz de oler, mamar y arrastrarse
hacia la fuente protectora. La temperatura corporal depende del
contacto cercano con su madre o del agruparse, en montón, con los demás
cachorros de la lechigada.
Durante estas primeras y pocas semanas de inmovilidad -o casi-, los estudios
determinaron que por su inmadurez y mínimo desarrollo intelectivo, los
caninos son sensibles a una limitada clase de estímulos: los táctiles, los
t&eacut;rmicos (temperatura) y los de movimiento (posición corporal).
Otros mamíferos, como las ratas y los ratones, probaron una sensibilidad
similar a dichas estimulaciones primarias.
Estudios intencionales demostraron que retirando del cubil (paridera) por tres
minutos al cachorro, una vez diaria y durante los primeros 5 a
10 días de nacido, se produce un descenso de temperatura corporal por
debajo de la normal. Esta simple forma de tonificación fue suficiente para estimular
el sistema hormonal del cachorro, así como su adrenal y pitituario.
Y más tarde, ya adultos, eran más capaces de resistir el stress que
otros perros no expuestos a similares ejercicios de estimulación temprana.
Sabemos que el electroencefalograma (EFC) se utiliza a fin de medir la
actividad eléctrica del cerebro y, por añadidura, determinar los cambios
producidos por emociones, stress, tensión muscular y variaciones
respiratorias. Lo cierto es que el EFC muestra -en cachorros caninos y
felinos incentivados con estimulación temprana- un porcentaje de maduración
mayor y una mejor perfomance en la resolución de test de inteligencia,
activa y pasiva, respecto a ejemplares nunca estimulados.
Se carece aún de información acerca de la óptima cantidad de estímulos
necesarios para lograr animales psicológicamente superiores; no
obstante, todos los científicos coinciden en el real aporte de la estimulación
temprana.
Aplicación militar
El ejército de los EE.UU. desarrolló una metodología aplicada que sirve de
modelo adaptable. En un esfuerzo por mejorar el rendimiento de los perros
empleados con fines militares, se diagramó un programa, denominado Bio-Sensor,
al que el público después conocería como el "Sistema Súper
Perro".
Basándose en años de estudios, los militares norteamericanos descubrieron
que los ejercicios de estimulación neurológica temprana inciden
favorablemente en la vida adulta del can y otras especies.
Las observaciones confirmaron que existen períodos específicos de
tiempo en los recién nacidos donde la estimulación obtiene ventajosos
resultados. El primero va del 3ro. al 16vo. día de vida, lapso de un
veloz desarrollo y crecimiento neurológico. Como resultas de estos estudios,
se obtuvo una serie de ejercicios que afectan positivamente al sistema neurológico
e incrementan las capacidades intelectivas de los individuos.
Cinco beneficios ocurren en perros expuestos al programa del Bio-Sensor:
-
mejoramiento cardiovascular; en
consecuencia,
-
latidos más potentes,
-
glándulas suprarrenales más
eficientes,
-
resistencia al stress,
-
mayor inmunidad a las
enfermedades.
En actividad de aprendizaje, según el test, los
cachorros estimulados probarían mayor movilidad y respuestas, más curiosidad
y actitudes exploratorias que sus hermanos ajenos a la experiencia del
Bio-Sensor, pero, además, fueron los dominantes en situaciones competitivas.
Un solo problema de resolución de pasaje por un laberinto mostró diferencias
notorias: Los cachorros estimulados se comportaron con más calma en este test
ambiental, cometieron pocos errores y dieron un solo ocasional signo de
angustia, en tanto que loso tros se estresaron bastante, gimieron e
incurrieron en muchos errores.